Sobre este blog

Diego es un bebe que, como muchos, tiene un Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado. La tasa de nacimientos con este tipo de diagnóstico se dice ha crecido exponencialmente en los ultimos años, sobre todo en el estado Bolivar, Venezuela.

En este blog compartimos sus avances, sus logros, cómo ha influido en la vida de nosotros sus padres, familiares y amigos.

Esperamos llegar al corazón de cada uno de nuestros visitantes para crear conciencia sobre la necesidad de respetar los derechos de los que son diferentes y en colaborar para hacer mas corto el camino hacia su integración a una sociedad que brinde oportunidades a todos.

domingo, 19 de abril de 2015

Un Pedazo de Torta Para mi Mamá




Diego llevo hoy a las tareas dirigidas su lámina sobre el valor Gratitud y una torta de arequipe para compartir con sus oyentes luego de la presentación. 

La maestra, gentilmente, nos mando un buen trozo de la torta, con el típico mensaje de: Para tu mamá, Diego venia con mucha ilusión y gula, con su trozo de torta en el transporte escolar, al bajarse en casa, lo recibió una asistente, y la sra. del transporte escolar dijo que la torta le había provocado mucho y que le dieran un pedazo.

La asistente pico un trozo y compartió con la sra...

¡Diego no estuvo de acuerdo en absoluto!

Subió molestisimo, entro a la casa y comenzó a protestar y a llorar, se metió bajo una mesa y armo su rabieta en todo su explendor.

La asistente me llamo porque no sabia que hacer, era la primera vez que lo veía haciendo rabieta en casi 2 años que le conoce.

Le explique lo siguiente:

Creo que hay 2 cosas que molestaron a Diego: El cambio en su planificación porque la torta era para mi y tener que compartir algo que le gusta mucho, reduciendo la porción que el tiene muy claro que iba a comer conmigo.
Así que explicale, que a veces, hay cosas que nos gustan mucho y no tenemos muchas ganas de compartir, es normal sentirse un poco mal, pero es mas importante compartir con las personas que nos ayudan, y son buenas con nosotros. La sra de transporte lo busca al cole, a la terapia, lo trae a casa, etc. Ademas dile que es solo un pedazo, yo estoy contenta de que el comparta.

Que puede estar molesto pero que no puede patear, babear o gritar, ofrecele agua y que se la tome lentamente y luego se recueste para calmarse.

La llame luego de 10 min y ya Diego estaba recostado y la asistente le estaba dando un masaje y consolandole.

Ya casi era la hora de salida de mi trabajo y llegue al cabo de una hora a la casa, lo primero que me dijo Diego fue:

La sra "X" no me dijo por favor a mi!!!


sábado, 14 de marzo de 2015

Pre-adolescencia... Adiós a la Super Mama!




Si, creo que Diego con sus 8 años comienza la pre-adolescencia, este tipo de situaciones me ponen a sospechar:


1) Diego se encuentra viendo un vídeo de su interés predilecto: Los Power Rangers, en una imagen que se congelo por unos instantes por lentitud puntual de internet, Diego me señala:

El interés número 1 de Diego: Power Rangers.
-"Mamá mira, pelo aquí, po qué?"- señalando la imagen paralizada en la pantalla de un Power ranger a quien se le notaba cabello detrás de la máscara.

-Hijo quizás será porque ese power rangers esta usando una máscara como la tuya, que es descubierta en la parte de atrás de la cabeza, como la que tienes tu.- Le respondo.

En ese momento el vídeo vuelve a correr y se puede ver que se había quedado paralizado justo a mitad del momento en que el personaje se transformaba en Power Rangers y una vez, transformado ya no se le veía el cabello. Así que Diego me dice:

-"No mamá, paggue nenner (Power Rangers) no máscara... ¡Casco!.

-Ahhh los Power no usan mascara sino cascos, menos mal Diego que tu me explicas cuando no entiendo esos capítulos.

-"No-no fabes nada tú mamaá!!!"- y con una expresión de fastidio total.

Tequeños de Chocolate, preferidos de Diego.
2) En otra ocasión, en la que Diego comía tequeños de nutella, embarrándose toda la cara, -le pido cuando termina- Ve a lavarte muy bien las manos y la boca por favor.

Diego, apurado por volver a sus juegos, entra al baño y se lava las manos y los labios, y sale con las mejillas, nariz y mentón llenos de chocolate.

-Vuelve a lavarte hijo, aun tienes chocolate en la cara.

-Ayyyy po qué?- me pregunta en un tono bastante increpante.

-Porque tienes chocolate!

Vuelve del baño casi igual.

-Pero Diego aún tienes chocolate, mírate bien en el espejo primero y luego te lavas- le atajo a medio camino y lo hago devolver.

-Ayyy Mamaaá...-Dice Diego muy fastidiado.

Lo sigo hasta el baño y no aguanto las ganas de intervenir: Le cojo de la barbilla y le enjabono muy bien los cachetes hasta dejarlo bien limpio.

Diego protesta durante todo el procesos: Ay, ay... y al final la gran frase:

-¡Mama odio mucho a tiiii!- Dicha con mucha pasión por supuesto.

En ese momento creo que me devolví a mi propia adolescencia, a como me sentía, recordé que pensaba que mi madre hacia cosas absurdas, sin sentido y sobre todo muy molestas.

Diego tienes 8 años! cómo vas a empezar a odiarme tan rápido!!! Le dije en medio de un verdadero ataque de risas.

Diego se fue ligero a seguir con sus juegos.

Cuando me recuperé, fui a explicarle que a veces las personas, hasta las mamás nos resultan molestas, pero que no es apropiado decirle "Te odio" a las personas, porque se sienten mal. Así que comprendió que debía disculparse y lo hizo. Y luego siguió en lo suyo.

Creo que ya no soy la mujer maravilla que todo lo sabe y todo lo puede, Diego comienza a descubrir que soy solo un ser humano, que me equivoco, y que puedo tener esa faceta de ser la mamá "fastidiosa", la "molesta" que no "fabe nada".

A prepararse pues, ¡Comienza la pre-adolescencia!

sábado, 4 de octubre de 2014

¿Hasta donde confiar?

Abro la puerta del transporte escolar y en lugar de recibir el acostumbrado abrazo y beso, lleno de emoción que Diego siempre me da, antes siquiera de intentar bajarse del carro, me dice:

-¡Mamá la terapista me pego!, ¡ Y hace el gesto de pegarse un manotón en su cabeza!.

Lo ayudo a bajarse, y le pregunto para confirmar si comprendí bien:

-¿La terapista te pego?

¡Si! -Responde con rápidez - ¡Aquí! -y se toca la cabeza. Luego añade: ¡Se porto mal!, ¡Disculpas mi!

La señora que hace el transporte escolar tiene cara de asombro y me mira fijamente. Opto por decir:

-Voy a hablar con ella Diego, para que me explique qué pasó.

Diego ahora trata de decirme algo pero no logro entenderle.

Debo aclarar que este, es un servicio que busca por las tardes a Diego en el colegio y lo traslada hasta un centro de terapias, allí recibe terapias y luego es retornado al colegio. Desde allí, el transporte escolar lo trae hasta casa.

Subimos hasta el apartamento, es difícil tratar entender mas detalles cuando vas cargada de bolsos, con Sara en brazos y vigilante de que Diego se concentre en los 4 pisos de escalones por delante.

Diego tiene días, por iniciativa propia, subiendo y bajando los escalones cómo le pide hacerlo otra de sus terapistas: Alternando los pies. Algo que le cuesta mucho, pero hoy noto que solo tiene en su cabeza las ganas de expresar lo que vivió esta tarde. Sube en tropel las escaleras hasta la casa y habla tan atropelladamente que solo capturo algunas palabras sueltas.

Al entrar  a la casa, Diego se para frente  a una pared y se lleva las manos hacia atrás, cómo a quien detienen o ponen preso.

¿Te agarro las manos?, ¿Te detuvo?, ¿Te encerró en algún lugar? - le pregunto mientras  trato de mantener la calma y ser equilibrada, debo esperara a hablar con la terapista. Si me dejo llevar por la pantera interna que trae consigo el rol de mamá, puedo tomar conclusiones apresuradas y no sería justo.

-¡Disculpas mi!, ¡Se porto mal! - Afirma Diego muy convencido.

Le pido esperar un poco para llamar a la terapista, Diego se para justo frente a mí a esperar, entiendo lo importante que es para él aclarar esta situación.

Del otro lado del teléfono una voz me responde:

-Estaba esperando su llamada. – Dentro de mi comenzó el proceso de conclusiones: Entonces si ocurrió algo, ¿Por qué no me llamo?, ¿Esperaba para escuchar la versión de Diego?, ¿O confiaba en que sus dificultades de lenguaje le impidieran informar?, ¿Esperaba que yo tuviera el momento para hablar del tema?  Pasó algo y yo esperaría que me llamaran de inmediato. Fueron mis primeras conclusiones.

-Diego estuvo muy desconcentrado durante la terapia. – Me informa la terapista- Hubo un momento en que estábamos trabajando su motricidad fina y atención jugando Jenga. Con su desatención tropezó el juego y tumbo todo, hizo un desastre.

Yo sigo en mi proceso de conclusiones internas: Realmente no pongo en duda que Diego tenga problemas de atención, tampoco que tropiece y tumbe un juego tan demandante para su condición motriz como Jenga (Hacer/Deshacer una pila de tablitas). Es una excelente y divertida forma de estimular… pero… ¡Yo esperaría justamente eso!: Que tumbe a cada rato el juego, porque no tiene las condiciones motrices necesarias, debe ir mejorando poco a poco, de eso se trata esta especie de entrenamiento motriz.

La terapista continúa con la explicación:

-…entonces le pedí que recogiera todo y Diego se negó…

-…le dije que estaba castigado y que se parara frente a la pared sin recostarse…”

-Diego me contó que había puesto las manos detrás de su espalda –le comento yo- mientras voy haciendo la imagen en mi cabeza de la situación.

-…Si, yo le pedí que pusiera sus manos atrás y se parara frente  a la pared, entonces se puso a llorar, le dije que iba al baño mientras se calmaba, pero cuando regrese estaba peor…”

En este punto recordé que una de las primeras cosas que le explique  a esta terapista, durante la entrevista de evaluación, es que a Diego le aterroriza el llamado manejo conductual: Tiempo fuera. Sobre todo si no lo saben aplicar y lo que hacen es aplicar miedo dejando sólo al niño. Por supuesto que se iba a encontrar con un Diego aún más afectado.

Dentro de mí las emociones comenzaban  a ganarle terreno al razonamiento, algunos dicen que nublan el entendimiento otros que te agrega la química necesaria para actuar: Huir o pelear.  Así somos los humanos.

-Diego dice que le pegaste en la cabeza- le digo.

-Nooo, yo no le pegue, lo castigue. Debe ser que quiere decirte del castigo y no sabe cómo expresar esa palabra- Sugiere la terapista.

Internamente pienso que es posible, pero cuando le preguntas a Diego ¿Donde te pego?, se señala la cabeza, ¿Cómo te castigó? Y se para frente a la pared con sus  manos atrás. Luego aclara con ojos como platos:

-Yo no porte mal, Fulana si, Fulana disculpas mi.

No puedo evitar pensar, Si Diego no tuviera la condición que tiene… con sus 7 años, casi 8 años de edad, si viniera a decirme que le pego por ejemplo una maestra… ¿Qué haría?

Si aparto lo del golpe, que la terapista niega, igual estoy en frente de algo que no me gusta: Un castigo. Así que le digo a la terapista:

-Fulana, yo no uso castigos con mis hijos. Lo que yo hago es hablar con Diego  y retirarle cosas que le gusta hacer: Ver algún programa de TV, retirarle un juguete que le guste, o no dejarlo usar la computadora. O bien negociamos lo que debe hacer o no hacer.

Yo opto por ponerle las opciones bien claras: Debes recoger los juguetes del piso y guardarlos o no podrás ver videos en la computadora. Tú decides.

O en este caso: Si no terminas la terapia no podrás ver TV en casa.

-Ahhh bueno así lo haré - me dice la terapista - Disculpa, cuando vea a Diego le pediré disculpas.

Le trasmito esto a Diego, y veo que parece relajarse.

Pienso: ¿Una terapista no debería saber manejar conductualmente a un niño? Mas aún si dice que sabe análisis de conducta aplicada (ABA)?

Vivir en una ciudad grande, con mucho tráfico y trabajar jornada completa hace que uno, como padre, se las ingenie para poder cumplir con todo: Transporte para los traslados al colegio, servicios de terapias con transporte, horario de terapias al final de la tarde para poder llegar a tiempo.

Cuando coloco las terapias a las 6:00pm., que es cuando puedo llegar del trabajo, recoger a los niños y correr hasta un centro de terapias, llegamos todos cansados y estresados. A veces al regresar a casa, Diego apenas come se queda dormido con ropa sobre la cama. No se baña, no juega, no comparte con nosotros el poco tiempo que nos ve en la noche, porque está muy agotado. Y si encima tiene que completar tareas escolares ni hablar, queda extenuado.

También está el punto de que al salir apresurados a la calle, lo expongo a tropiezos y caídas, en lo que va de año Diego se ha caído 5 veces en la vía pública, cruzando calles, subiendo  o bajando de autobuses, etc. Hemos hecho muchos malabares para tener un equilibrio entre exigencia motriz y exposición al riesgo.

Por mi lado, además del agotamiento físico, esta el estrés de tener que salir corriendo del trabajo, interrumpir cualquier cosa que esté haciendo, para salir exactamente a la hora y poder llegar a la terapia.

Este es un ritmo que no podemos mantener todos los días.

Pero Diego necesita terapias diarias.

Con el servicio de traslado y terapias, buscan a Diego a una buena hora, cuando ya ha almorzado y lo llevan a recibir su terapia, luego lo devuelven al colegio, donde puede terminar sus tareas escolares dentro de un horario más cómodo. A las 5:00 pm cuando lo busca el transporte escolar, ya Diego ha terminado su jornada y se reúne con su familia para las actividades normales: Revisión de tareas, cena, baño, recreación y descanso.

En la cabeza me van y viene muchos pensamientos.

Igual tengo que confiar en los maestros del colegio, de las tareas dirigidas, en sus terapistas ¿no?

Si tuviera que vivir en la constante ansiedad de no saber si lo van a maltratar cada vez que lo dejo solo, no podría funcionar. Eso es lo normal ¿No?

Entonces ¿Que hago cuando estoy frente a un profesional que castigó a mi hijo?

¿O aclaranme algo? ¿Existe una técnica de manejo conductual de poner en posición firme sin apoyo a un niño con hiperlaxitud articualr e hipotonia muscular ante una pared? 

¿No parece mas bien una especie de tortura? , ¿Exagero desde mi condición de madre?

¿A esto lo llaman sobreprotección y poca exposición a la realidades de la vida?, ¿No suena a las típicas excusas de los maltratadores?

... Porque todos nos equivocamos ¿Verdad?

Caray, pero tengo el problema de que no creo que una terapia funcione basada en el castigo, no se supone que debería hacer un manejo conductual de forma que el niño se sienta motivado a jugar, no obligado a trabajar?

¿Cómo queda el autoestima del niño si cada vez que se tropieza (que es muy a menudo) le hacen ver que cometió un error?, ¿No debería manejarlo como: Esta bien se cayó, ten más cuidado, recojamos todo juntos y continuemos. Enfócate más?

A Diego se le caen muchas cosas de las manos, vasos con bebidas, platos, juguetes, nunca le hago ver que es un error, ya él se siente bastante mal porque se le han caído, si le pido que colabore con la limpieza, pero no como un castigo, sino como parte del equipo que somos. Si aplica, le hago notar que se le cayó porque lo puso muy cerca del borde y debe ponerlo más al centro de la mesa. O le digo que debe sostener el vaso con todos los dedos, con la mano libre, sin más objetos. Etc

Dentro de mi comienzo a culparme por lo que paso…

No debí dejarlo solo…

No puedo confiar del todo…

Como puedo me repongo para decirle a la terapista:

-Por favor reprograme la terapia para que salga a las 5:pm que yo llegare a buscarlo a esa hora.

Es mi forma de decirle, no puedo confiar en usted, debo estar allí para que usted se cohíba de emplear castigos con mi hijo.

-Está bien señora, creo que es mejor que usted asista, porque Diego rinde mejor cuando usted lo acompaña – explica la terapista.

Yo pienso que quizás ambos funcionan mejor cuando yo estoy esperando del otro lado de la puerta, atenta a lo que ocurre adentro.

Así queda decidido, yo tendré que salir literalmente corriendo, otro día mas de la semana, de mi trabajo para poder estar allí, vigilante tras la puerta.

Ese es mi verdadero trabajo ¿no?

Siento que lo que realmente quiero hacer, es sacar a mi hijo de la influencia de una terapista que maneja una situación tensa o un comportamiento “inadecuado” con castigos, pero a estas alturas ya estoy tan confundida que no sé si estoy exagerando. ¿Es correcto que este tipo de incidentes se maneje con una disculpa y borrón y cuenta nueva?

Cambiar de terapista significaría que Diego tendría que pasar por otro cambio, otra evaluación, otro comienzo, otra adaptación. Otra búsqueda de profesionales.

¿Estoy poniendo mi comodidad por encima de la seguridad de Diego?

¿Estoy exagerando?, ¿O estoy siendo muy débil?

¿Me estaré equivocando?

¿Qué harías tu?

Así de frágil es la confianza, cómo un juego de Jenga.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Identidad


Con temor a parecer poco modesta, tengo que decir que he leído mucho sobre el desarrollo infantil, eso me ha ayudado a entender qué hacer y cómo apoyar a mi hijo Diego en la tarea de ir alcanzando hitos de su desarrollo. Y por supuesto me han servido para ir observando, los logros de mi hija menor Sara cada día. 

Nunca busco compararlos, pero si puedo detectar las diferencias, y usarlas en favor de ambos, tanto Diego cómo Sara. Por eso digo que con todo lo que hasta ahora he aprendido igual me llevo mis sorpresas con Sara: 

Sara aprovecha que estamos todos reunidos y comienza a decir:

Tú eres mi mamá.
Tú eres mi papá.
Y tú eres mi hermano.
Sara Isabella Rosales Zurita, única e irrepetible, como todos!
Y yo soy Sala (Sara).
Lo repite varias veces.
En otros momentos comienza a preguntar:
Mamá, ¿Cómo te llamas?
Y yo debo repetir mi nombre completo.
¿Y mi papá?
¿Y Diego?
¿Y mi abuela?
¿Y mi abuela de papá? (Su abuela paterna).
Y yo le digo el nombre completo de todos.

Luego ella termina diciendo:

Y yo soy Sala sabela Dosales yyyy Zuita!!!

Nos abraza, nos da besos y sigue diciendo mi mamá, mi papá, etc.

Eso me hace pensar que es un proceso muy importante, algo vital que siente como una necesidad, supongo que es parte de formar su yo interior, de procesar quien es, y de donde viene.

No es algo que haga a diario, pero si es muy frecuente.

Cómo Diego esta a su lado, el participa también repitiendo los nombres, o haciendo el mismo ejercicio pero con sus datos.

Y noto lo importante que es para ellos, su mirada atenta, su atención completa a lo que voy diciéndoles.
Sara se ríe cuando yo digo Montenegro (segundo apellido de mi esposo) y Diego dice que mejor es Monteazul, ya saben cual es su color favorito.

También noto su fascinación cuando les cuento cómo fueron los preparativos para su nacimiento, cómo preparamos sus cuartos, su canastilla, cómo fue el momento de su nacimiento, ¿Donde fué?, ¿Donde estaba su papá?, sus abuelas, sus tíos, etc. Cuáles fueron sus reacciones, y todo lo escuchan extasiados.

Cuando Diego tenía la edad de Sara, ya trabajábamos su nombre, pero fíjense en esto:

La indicación en ese momento era que le habláramos en frases cortas y sencillas, que no usáramos frases largas, sino información básica en cada oración, para que Diego no se perdiera:

De allí que primero le dijimos: Diego, Papá, Mamá.

Esa fue la primera información.

Luego pasamos a Diego José, Arnaldo y Betzabe.

Diego no aceptaba el José.

Y cuando pasamos a enseñarle los nombres completos, Diego no entendía porque su papá tenía su mismo apellido. Lo veía como algo absurdo, ¿Por qué tener el mismo nombre?

Aquí entraba esa parte de Diego que aprende las cosas de una forma y luego debe ir aceptando las variantes de a poco.

Luego pasamos a hacer  árboles genealógicos y Diego fue comprendiendo la trama de la familia.

Pero lo que quería explicar, es que cuando pasamos por todo esto con Diego, siempre pensé que se trataba de un aspecto cognitivo, que Diego debía aprender su nombre completo y el de su familia cercana, pero tonta yo, nunca lo asocie con lo que ahora Sara me enseña:

Es parte de su búsqueda de identidad.

Y es algo muy, muy importante. Simple, fácil de trabajar y repito muy importante.

Copio parte del material que se uso para enseñarle a Diego a identificar su nombre y el de su familia. También cree arboles genealógicos en paginas web y se los fui mostrando en la computadora. En el colegio el tema La Familia es parte del programa, pero ahora se que es algo que necesitan saber a edad muy temprana.






domingo, 8 de junio de 2014

Adaptaciones Para La Escritura


Ejemplo de la escritura Actual de Diego
 Aprender a escribir es un proceso muy complejo, hace unos años un terapista ocupacional me lo explico haciendo esta comparación:

"Escribir como lo hacemos, con letra corrida y sin errores tiene una demanda tan grande como la de un futbolista que trata de meter un balón al arco de anotación. Si usted considera que marcar un gol es algo demandante para cualquier futbolista imagine lo demandante que es escribir para un niño."

Sin embargo es algo que luego que dominamos, nos sale casi en automatico, pero la verdad es que toma muchos años hacerlo, pues lo iniciamos a aprender casi desde que aprendemos a mover las manos y dedos a voluntad y por lo general las primeras letras las escribimos cuando ya alcanzamos los 4 o 5 años. Y la escritura se consolida entre los 6 y 7años de edad.

Si existen condiciones distintas como la de Diego, que presenta hiperlaxitud articular generalizada y un bajo tono muscular, aprender a escribir es mucho mas retador. Diego debe esforzarse el doble por mantener su cuerpo en la posición correcta y luego el lápiz en su lugar. Imaginen caminar, sentarse, escribir con tendones que funcionan como si fueran un chicle suave, y músculos que parecen un malvavisco. Su cuerpo tiene poco soporte para adoptar y mantener las posiciones corporales y algunas de ellas no siempre las logra, y las que si puede hacer, a veces no puede mantenerlas por períodos largos.

Así que no es de extrañar que se escurra de la silla donde esta sentado, quiera subir las piernas para mejorar su agarre, se encime a la mesa para tener mayor soporte, etc. Y la postura y el agarre del lápiz tiene un gran impacto en la escritura.

Aunado a esto, su atención por lo general es lábil, si lo que ve no le interesa, sus periodos de concentración serán cortos.

Ya se darán cuenta, que no es igual escribir sobre que es la lluvia, que escribir una historia sobre los power rangers.

Esta serie de condiciones, no las listo como excusas, sino como consideraciones que deben tomarse en cuenta a la hora de definir estrategias y adaptaciones para escribir. Además todo esto se va logrando a través del ejercicio y prácticas adecuadas, conllevan tiempo, pero funciona.

Cuando Diego inicio el año escolar su situación con la escritura era la siguiente:

Escribía su nombre de pila con serias dificultades para hacer la letra “e”
Escribía en letra minúscula las vocales a,i,o, las letras “e” y “u” las escribía con dificultad.

Para el resto del abecedario necesitaba adaptación, la cual consistía en escribir en línea punteada las palabras o frases para que Diego las repasara.

En paralelo, Diego hacia en sus diversas terapias todo tipo de ejercicios, que no describiré aquí porque son muchos, solo diré que iban desde ejercicios de gateo, tocar letras con texturas y en cientos de materiales, hasta los ejercicios grafomotrices propiamente dichos. Pero me delimitare a lo que se hacía para que Diego funcionara dentro del aula de clases.

La recomendación inicial era usar la linea punteada, con señalamientos de inicio, fin y dirección de la escritura para que Diego repasara, pero llego el  momento en que la línea punteada se hacía poco práctica en función del tiempo de la maestra, y se comenzó a usar resaltador.

Esto facilitaba algunas cosas pero trajo otros problemas: A veces Diego no sabia la dirección "estandar" en que debía hacer el repasado y podías verlo escribir una b iniciando desde el circulo, o bien un cuatro que hace de abajo a arriba, entre otros temas que debió ir corrigiendo.
Adaptación de repaso de palabras realizado en el aula

Así llegamos al 1er grado, Diego escribía de puño y letra su nombre y las vocales, del resto solo repasaba lo que se le escribiera en el cuaderno.

Ejemplo Adaptación realizada en el aula
Afortunadamente a Diego no le han faltado las adaptaciones que necesita en el aula de clases, y a medida que avanzo el año escolar, Diego comenzó a escribir solo mas y mas letras del abecedario y llegaron las mayúsculas, hasta que solo quedaron por hacer las letras que técnicamente contienen giros amplios o ángulos agudos como: S, C, 5, Z, V, W, A. Estas letras se siguen trabajando de forma individual en cada sesión de terapia y desde distintos tipos de ejercicios.
Adaptación realizada en el aula de clases

Consulte cómo continuar ayudándole, para que diera el siguiente paso de repasar en su cuaderno a copiar de la pizarra, que era el requerimiento que más frecuente me mencionaba la maestra, y en sesión conjunta de psicóloga y terapista ocupacional me explicaron cómo proceder, pero primero me aclararon lo siguiente:

1) Diego debe consolidar la letra de imprenta antes de iniciar a escribir corrido.
2) Diego debe aprender a copiar de una hoja antes de aprender a copiar en el pizarrón.

Con una condición como la de Diego con músculos de malvavisco y tendones de chicle, es fácil comprender por qué le cuesta la motricidad fina, por qué los ángulos agudos son un desafío, por qué los giros se vuelven un reto y sobre todo, por qué meter todas esas letras en una delgada línea de cuaderno es tan difícil.

Pero con paciencia, estrategia adecuada, y práctica diaria, Diego ha ido haciendo grandes avances.

La letra ha ido empequeñeciéndose desde que inicio hasta lo que va de año, pero aún, con frecuencia las líneas del cuaderno se le quedan chicas para lo que va a escribir.

Otra de las estrategias que usamos fue hacer cajas con el resaltador en donde Diego debía escribir cada palabra.


Luego pasamos a resaltar las líneas donde debía escribir. Noten que en la primera imagen hay gran separación entre una linea y otra, y en la segunda ya logra meter las oraciones en una sola línea.


Ahora estoy colocando al lado de la línea que corresponde un número que le ayuda a guiarse donde debe escribir y por cuál línea va cuando esta copiando desde una hoja.



Es común que se reporte que un niño que hace una copia, pierda el foco de donde iba copiando y pase a copiar de otra línea. Así que aprovechando la fortaleza que tiene Diego para seguir instrucciones y contar, los números de línea le ayudan a saber por donde va y donde escribir.


Otra cosa que superamos en este año escolar fue la confusión entre las letras d, b, p, q hicimos muchísimos ejercicios de discriminación visual y de orientación espacial y el enredo con la barriga hacia adelante, o la barriga hacia atrás, la bolita arriba, o abajo o a la izquierda o a la derecha... se quedaron atrás sin traumas.

Fue muy acertada la recomendación de Anabel Cornago con los ejercicios de discriminación visual y la página de 9letras nos hizo el aprendizaje dinámico y divertido: Mil Gracias!

Con estas guías estamos avanzando hacia completar esas ansiadas metas:

-Escribir todas las letras.
-Copiar de una hoja
-Copiar del pizarrón.

En ocasiones Diego llega con el cuaderno en blanco, no hay fecha, no hay trabajos, no hay tarea para el hogar,  no hay registro de lo que hizo en clases en su cuaderno agenda, ¡Nada!. Son los días en los que siento una punzada en el corazón, no se si se negó a hacer la tarea, no se si trabajó en otro libro, o en una hoja, o si bien le dedicaron el día  a la lectura que es otra meta que estamos trabajando con mucho ahínco. No les voy a negar que me angustia imaginar que se paso la mañana viendo a los demás trabajar mientras él era algo así como parte del mobiliario.

Siempre espanto esos pensamientos negativos, prefiero directamente preguntar qué paso, qué hizo, qué obstáculos hay para ayudar a superarlos.

Lo que si he notado es que la mayoría de las veces, lo que impide que Diego realice algo es la falta de estructura. Eso lo paraliza y no hace nada o bien hace mucho esfuerzo pero en algo que no es lo adecuado:

Se imaginan lo cansado que debió terminar la manito de Diego coloreando toda una pagina? Le pregunte que era y dijo que es el mar

Dibujo de pescador y mar dándole un poco mas de estructura

Como siempre, comparando a Diego del inicio de clases, con Diego en la recta final del año, los logros han sido notables y vamos por mas.

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