Sobre este blog

Diego es un bebe que, como muchos, tiene un Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado. La tasa de nacimientos con este tipo de diagnóstico se dice ha crecido exponencialmente en los ultimos años, sobre todo en el estado Bolivar, Venezuela.

En este blog compartimos sus avances, sus logros, cómo ha influido en la vida de nosotros sus padres, familiares y amigos.

Esperamos llegar al corazón de cada uno de nuestros visitantes para crear conciencia sobre la necesidad de respetar los derechos de los que son diferentes y en colaborar para hacer mas corto el camino hacia su integración a una sociedad que brinde oportunidades a todos.

viernes, 9 de enero de 2009

24 de Diciembre 2009

Durante la mañana Diego estuvo muy irritable, lloriqueba por todo, no colaboraba al momento de cambiarle de ropas, e hizo un berrinche terrible cuando le saque de la bañera, estaba en la cama retorciendose y perdí la paciencia y le di una palmada en el culete, lloro como si le había dado un latigazo, pero con un llanto de “herido en su amor propio”.

Después de esta ofensa mi hijo no quiso que le cargara mas, le tiraba los brazos solo a su papá, ¿¿¿???’ y eso es extremadamente extraño, a Diego le encanta que su papa le cargue y que juege con el, pero en los momentos de la verdad, lease: tengo hambre, tengo sueño, estoy molesto, siempre prefiere ir a los brazos de mamá. Con mucha vergüenza debo decir que Diego entendía que su mama había trasgredido los limites y no quería nada conmigo.

Estuvo en un solo lloriqueo toda la tarde, molesto e irritable, llora y llora, yo cada vez más estresada, y más pesimista.

Cuando empezamos a arreglarnos para la reunión Familiar, Diego no paraba de protestar, solo hizo una tregua cuando le pusimos su ropa nueva, que le gusto mucho y aplaudió, del resto siguió molesto y lloriqueando.

Su abuela decía a cada rato que quizás le “dolia algo”, yo estresada entre en modo Dr. House, mi cuñada pregunto:

- ¿Que tiene Diego?
- Autismo.

Si, estuve bastante grosera e insoportable.

Mi hermana y mi esposo tenían nuevamente la siguiente conversación (la han tenido por años desde que Arnaldo y yo nos casamos):

- ¡Gracias a Dios! Negro que el contrato que hicimos tenia una cláusula de No se Aceptan Devoluciones.
- Esa es originalmente tuya Betzaida, llévatela.
- ¿Mia?, Yo te lo dije: No se aceptan Devoluciones y es irrevocable.
- Pero tienes que cubrir la garantía… y ya esta echada a perder.
- ¿Que Garantía?, la garantía era de un año y ya han pasado como mil… Además hay otra cláusula: después de parida no hay ni garantía ni devoluciones. Y el Panterito (Diego) es igualiiiito de odioso que su mama, ya hasta sabe voltearle los ojos a la gente, eso si lo aprendió rapidito.

Afortunadamente cuando inicio la reunión familiar todos nos distrajimos y Diego y yo mejoramos el humor, aunque Diego seguía sin querer que yo le cargara dejo de lloriquear, en cuanto vio que sus primitos Marco y Cio se juntaban a jugar, Diego les siguió a todos lados. También exploro la casa de la Tia a donde fuimos a festejar, con las primas mayores.

Supongo que si existe el milagro del Espíritu de Navidad, porque me sentí mucho mejor, y pronto estaba animada conversando con los familiares. Hablaba con una prima de Arnaldo cuando Diego se me acerco, me pidió que le cargara, le senté en mis piernas, Diego empezó a hacer señas para que le quitara un zapato, yo pensé: uhmm problemas, ya Diego va a empezar a querer que le quiten los zapatos, luego trata de ponérselos el solo y como no lo logra, empieza a frustrarse y a lloriquear. Pero Diego agitaba el pie y me miraba, lo hizo de tal forma que parecía que le molestaba, así que se lo quite y lo revise:

Pobrecillo!... Tenia 2 piedras decorativas como del tamaño de una moneda de 1 bolívar ó un ¼ de Dólar, no se como fueron a parar allí ni de donde salieron, pero Diego las tuvo en su zapato por una 3 horas hasta que se decidió a buscar ayuda.

Se acercaba la medianoche, hora del nacimiento del Niño Dios, habían 3 nacimientos en distintos sitios de la casa, todos lucían las cunitas vacías, significando que el Niño aun no había nacido, así que se dio inicio a una encantadora actividad destinada a elegir a los 3 afortunados que tendrían el honor de a las 12:00 de la noche colocar a cada Niño Jesus en su cunita como símbolo de su Nacimiento!

Pero eso lo contare en otra entrega…

2 comentarios:

Yoly dijo...

Vengativo el chico, jajaja. Me alegra que luego se arreglara la situación y pudieran disfrutar la actividad.

Fabi dijo...

Creo que te pasa lo mismo que a mi... hay situaciones que nos ponen más tensas y entonces todo se potencia! Quizás esta misma situación no hubiera sido tan complicada ni estresante si no fuera previa a una reunión familiar. Nos alteramos esperando que todo sea lo más "normal?" posible y eso hace que le contestemos mal a todos y que no podamos disfrutar...
Tal cual lo dices, a la "hora de la verdad" (la piedra en el zapato) Diego te buscó a pear de su enojo.
Espero la segunda parte!!!!!
Besos!!!!!!!
Fabi

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