Sobre este blog

Diego es un bebe que, como muchos, tiene un Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado. La tasa de nacimientos con este tipo de diagnóstico se dice ha crecido exponencialmente en los ultimos años, sobre todo en el estado Bolivar, Venezuela.

En este blog compartimos sus avances, sus logros, cómo ha influido en la vida de nosotros sus padres, familiares y amigos.

Esperamos llegar al corazón de cada uno de nuestros visitantes para crear conciencia sobre la necesidad de respetar los derechos de los que son diferentes y en colaborar para hacer mas corto el camino hacia su integración a una sociedad que brinde oportunidades a todos.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Síndromes o Niños.

¡Mira mi carita, soy niño antes que un TGD-NE !


Ya saben que últimamente he pensado mucho en el rol del educador, y en la relación Padres – Maestros - Terapistas, encontré este artículo, también en la Revista Maestra Jardinera que me pareció muy bueno para compartir, ya que aborda un tema, que estoy segura muchas tenemos o tuvimos en mente entre muchas otras inquietudes:


Autor: Lics. Patricia Fernández y Silvana Tabeada.
Fuente: Revista Maestra Jardinera, Marzo 2006.

El tema que nos convoca se ha instalado al modo de una vieja controversia entre quienes sostienen la dicotomía niño normal – niño síndrome. La educación en general piensa al alumno de manera lineal, de manera evolutiva, ubicándolo en una recta espacio-tiempo, por ejemplo: primer nivel = 3 años.

Esto dice y no dice del niño en particular. Dice la legalidad de los requisitos, de lo que “debe”, en general, conquistar un niño de tres años para ingresar al primer eslabón de la educación formal, pero no dice del sujeto, de sus particularidades. Generalmente se escucha decir a un docente: “…tengo un grupo con 30 niños…”, agregamos con 30 niños distintos; ya la diversidad estaría instaurada desde la singularidad de cada niño.

¿Qué hacer frente al alumno con algún síndrome? Generalmente se considera niño igual a síndrome.

¿Qué es lo que pasa con el niño cuando es señalado por el síndrome? El diagnostico del síndrome pasa a ocupar el lugar de su propia identidad. Una categoría descriptiva pasa a ser explicativa de todo lo que le ocurre y actúa como una pared que impide conocer al niño. Cuando alguien (docentes, profesionales, etc.) puede vincularse y trabajar con ese niño, signado por un síndrome desde sus posibilidades y no desde sus límites (déficit), sus dificultades y su pronóstico varían considerablemente.

La infancia es lo opuesto a la cronicidad.
Las intervenciones tempranas (educativas, terapéuticas), posibilitan el despliegue del potencial del niño cuando se lo considera como persona en constitución y no como un organismo a “reparar”.

Los diagnósticos cerrados colocan un cartel que muchas veces reemplazan el propio nombre del niño, (Ej.: “es síndrome de Down”) obturando el devenir de su subjetividad.

El educador se encuentra en un lugar intermedio entre lo educativo y lo terapéutico y un docente con experiencia en este campo o involucrado en la problemática, sabe cuan infructuosas resultan las tentativas de satisfacer las diferentes vertientes de la demanda del niño y de sus padres, demanda que los padres depositan en le docente con las expectativas de logros adaptados a sus reales posibilidades. El papel del educador se despliegue en una posición tal que se complica, entre el cruce de demandas contradictorias y la insuficiencia de los métodos; y como si no bastase con estas dificultades, la sociedad en su conjunto agrega las suyas propias.

El docente podrá acudir a refugios técnicos y científicos, pero no deberá nunca desconocer las particularidades de ese niño, independientemente de su síndrome. Precisamente porque tal subjetividad (del lugar de la discapacidad) en algunas oportunidades, moviliza al docente, en lo mas intimo y primitivo de los propios temores infantiles: los de ser abandonados y despreciados.

Ante esta situación el docente puede refugiarse en el aspecto imperativo de la educación, esto equivale a “decirle al niño todo lo que tiene que hacer y aprender sin poder escuchar lo que el niño puede y desea”. Esto implicaría no solamente suprimir su creatividad sino, decirle que no espera que sepa nada por si mismo, o que lo deduzca o lo invente.

El bagaje teórico del educador debe utilizarse como herramienta de trabajo y no como escudo defensivo que lo aísle de la experiencia emocional con el niño. El niño descubre la intención del adulto y adivina la duda tras el elogio simulado; descubre otra forma de encierro y su angustia no queda mitigada.

“Diagnósticos, medidas del cociente intelectual, elección del método de reeducación, nuestros esfuerzos por comprender y ayudar al niño signado por un síndrome comparten a menudo el riesgo de fijarlos en la enfermedad… No es preciso abandonar nuestros medios de aproximación ni nuestros instrumentos, pero si es necesario desarrollarlos bajo la condición de no maniatar al niño por su utilización.

Con la condición de proporcionar siempre, a través de ellos, suficiente juego para abrir paso a la libertad del sujeto cuando esta despierte y quiera tomar vuelo” (Maud. Mannoni).

Un niño que atraviesa el nivel inicial de educación, se esta constituyendo subjetivamente, esta desarrollando las bases como persona. Para esto consideramos necesario tener en cuenta:

No a los prejuicios.
No a la estigmatización.
No a los diagnósticos apresurados.
No a las derivaciones compulsivas.
No al no implicarse.
No al no aceptar las diferencias.
No al discriminar.
No a los pseudoaprendizajes.

5 comentarios:

sandra dijo...

que interesante articulo!!! muy acertado, a mi me dicen Mia es down y digo NOOOOOOO es Mia Aldana C. ....PARA QUE ENCASILLAR O ROTULAR O PEOR CUANDO DICEN ES QUE PADECE.....ME CARGA. BECHITOS A DIEGUITO, BETZA TU TIENES FACEBOOK....

Maite dijo...

Muy bueno !!!!

sangreanjelica dijo...

HOLA SOY MARISOL Y TENGO UN HIJO LLAMADO DIEGO CON UN SINDROME Y SE QUE ES LO QUE SE SIENTE TENER UN HIJO CON ESTAS CAPASIDADES ESPECIALES.

Betzabe dijo...

Hola Marisol, si muy importante poner siempre por delante al niño como persona y mirarlo desde sus capacidades y no desde sus déficit, igualito como vemos al resto del mundo, no me puedo imaginar diciendole a una madre ¿Cómo esta tu autista?, como sigue tu SD, como te va con tu PCI, horrible!!!

Es el mismo caso que pasa con los maestros y terapista que empiezan a usar el síndrome para signar al niño, no debemos permitirlo, luego dejan de ver sus capacidades y solo se centran en sus dificultades, empiezan a “suponer” que no pueden antes de darle las oportunidades de la forma adecuada.

erika bautista dijo...

hola soy profesora especialista y pienso que realmente esto es un gran regalo del cielo estos seres son hermozos....gracias dios por darme esta oportunidad son maravillosos...

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