Sobre este blog

Diego es un bebe que, como muchos, tiene un Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado. La tasa de nacimientos con este tipo de diagnóstico se dice ha crecido exponencialmente en los ultimos años, sobre todo en el estado Bolivar, Venezuela.

En este blog compartimos sus avances, sus logros, cómo ha influido en la vida de nosotros sus padres, familiares y amigos.

Esperamos llegar al corazón de cada uno de nuestros visitantes para crear conciencia sobre la necesidad de respetar los derechos de los que son diferentes y en colaborar para hacer mas corto el camino hacia su integración a una sociedad que brinde oportunidades a todos.

sábado, 8 de mayo de 2010

La Virgen y las Cayenas



Cada tarde de verano en el pequeño pueblito donde me crie, pedía permiso para caminar hasta la esquina de la cuadra donde vivía con mis abuelos, realmente no caminaba, ¡saltaba de alegría hasta la esquina! solo por el gusto de brincar y por la felicidad que sentía por la autorización concedida:

Permiso para recoger hermosas flores rojas de cayena para la Virgencita.

Recogía las mas lindas y espectaculares flores, mi abuelo me vigilaba desde su silletón donde se sentaba frente a la casa a leer sus libros, allí me cuidaba los juegos mientras mi abuela no paraba de aquí y de allá con los oficios domésticos, pero cuando yo regresaba con mi bouquet silvestre, mi abuelo se levantaba y me acompañaba hasta el pequeño altar que tenía mi abuela en su cuarto:

En una mesita y sobre un mantel bordado por sus propias manos, estaban dispuestas dos imágenes:
Un sagrado corazón de Jesús y una Virgen del Valle.

En un pequeño florero poníamos agua y el ramillete de Cayenas, me arrodillaba, rezaba las únicas oraciones que me sabia, que eran El Padre Nuestro y Angel de mi Guardia, le pedia la bendición a Papa Dios y me levantaba feliz para seguir en mis juegos, siempre acompañada de mi abuelito que apagaba la luz y retornaba a su lectura vigilante.

Un día ocurrió una desgracia para mi corazón de niña: Cuando me fui a levantar tropecé, caí hacia adelante y ¡tumbe todo cuanto había sobre el altar!.

¡Santo Dios!

¡Agua!, ¡Flores! y ¡Velitas! ¡Se confundían con los trozos de la Virgen!

¡Qué llanto más desesperado rodaba por mis mejillas!

¡La Virgen, La Virgen! ¡Rompí a la Virgen!

Mi abuelito corrió a socorrerme, después de alejarme de los vidrios y secarme las lagrimas me dijo:

-No llores mas mi rosa blanca, yo te la voy a reparar...
- Si papá repárala por favor, mi abuela se va a poner brava… yo no quería…
-Carlota no se va a poner brava, fue sin culpa y va a quedar ¡muy bonita!.

Mi abuelo para mi todo lo podía, yo confiaba ciegamente en él, solo él podía reparar a la Virgen, así que fui a disculparme con mi abuela con mucha culpa y tristeza, pero esperanzada en que mi abuelito reparara el daño que yo hice. Mi abuela me dijo que no pasaba nada, que no llorara y fue a limpiar el tiradero, en silencio como siempre porque siempre fue muy reservada.

No sé cuánto tiempo transcurrió, apenas recuerdo a mi abuelo tallando un trozo de madera y mezclando pinturas, pero sí recuerdo muy bien cuando tiempo después me presento a la Virgen reparada.

Oooh, no había quedado exactamente igual, había perdido la cruz de la corona, un poco de la punta de la nariz, algo de las manos, la barbilla pelada… y de la cintura para abajo ¡tenía una “prótesis”!…

Mi abuelo había tallado en madera toda la parte de abajo del vestido que se hizo añicos, había respetado los pliegues del vestido, la había pintado del color más parecido al original que encontró y había completado algunos detalles del rosario que llevaba la Virgen al cuello con un pincel muy fino.

No, no era la misma Virgen, yo lo sabía, pero ahora la veía más hermosa que nunca, porque sabía el esfuerzo que estaba haciendo mi abuelito por “ayudarme”, cruce los dedos y fui a presentársela a mi abuela, rogando que también mi abuelita “entendiera”:

-Mamá, mira ya la Virgencita Del Valle esta reparada, mi abuelito la puso… muy linda.
- Si hija está muy bonita, Gracias- la tomo en sus manos, luego me dio un beso y me la devolvió- Ve a ponerla en el altar y búscale flores.

¿Cómo describir esa alegría?

¡Era como una explosión de felicidad!

¡Casi tiro nuevamente la imagen al salir saltando de alegría!

Mi abuela no hizo ni una sola alusión a los “detalles”.

Sentía una especie de complicidad, de confianza, de seguridad, de saber que podía contar con el amor, la ayuda y la comprensión incondicional de mi mundo entero: Mis abuelos.

La Virgen se la robe secuestre a mi abuela cuando me case y me mude de casa, fue mucho después cuando le confesé a mi abuelita que me la había llevado porque era muy importante para mi… ¡eso también me lo perdono mi abuela! y de paso me guardo el secreto, es la más increíble de las mujeres que conozco.
¡Feliz Día a todas las Madres!
Muy especialmente a las maravillosas mujeres de mi familia y a todas las mamás cariñosas, comprensivas y luchadoras que visitan este espacio.
¡Llevense esta Cayena como regalo por favor!

6 comentarios:

Ricard dijo...

Hola Betza. Que bonita historia y que bello recuerdo. Me he quedado enbobado leyendo. Estoy seguro que estas muy orgullosa de tener unos abuelos tan fantasticos.
¿Asi que la virgencita la tienes tu en tu casa?. Seguro que ella os protege. Cuidala mucho porque el valor sentimental es lo mas preciado en esta vida.
Un besito para Diego.
Con cariño.
Ricard

Betzabe dijo...

Gracias Ricard, es una historia secreta, todos saben que yo rompi la virgen, pero nadie sabia cómo desapareció, para mi es un tesoro, no solo porque mi abuelo (que murio) con sus propias manos de artesano la reparo, sino porque mi abuela me perdono dos veces que la dejara sin Virgen.
Es que su amor es incondicional es una super mamaaaaá.

Graciela dijo...

Betza me has dejado...qué bella historia! los abuelos? han sido todo para mi también, capaces de arreglarlo todo, hacerme la vida pasadera, tejerme para mis muñecas, enseñarme a coser a mano.
Solo tuve un biznono -mis abuelos fallecieron jóvenes- pero quedaron esas dos mujeres, grandes mujeres, que han sido mis mamás -guardo libros de tejido de mis abuelas :)-

Sabes como se llaman las cayenas aquí? Rosa China! se me helaron todas hace 2 inviernos atrás ohhh qué dolor!

Lo de tu abuelo y acondicionar la virgencita y que la tengas en tu casa, seguro siempre les protegerá.

Besos tesoro, has logrado emocionarme para bien :)

Betzabe dijo...

Que bueno que te ha gustado esta historia de mi infancia Graciela, mi abuelo tambien murió siendo yo aun chica 13 años. A mi abuelita la sigo disfrutando, esta divina, hoy hable con ella por telefono, me dijo que se estaba tomando un palo seco (whisky) en la taza que Diego le envio de regalo

Son una maravilla los abuelos, y cuando uno vive con ellos ains es una gran felicidad.

lusmari dijo...

Linda historia Betza,que esa virgencita te guie y te socorra siempre y bendiga tu hogar...Aprovecho para desearte un Feliz Día de las madres!!!.
Besitos a Dieguito, epero que siga mejor de su gripe.

Betzabe dijo...

Lusmari para mi esa Virgen es un tesoro y si le pido protecciòn y un millon de cosas cada dìa, por Dieguito, por sus amiguitos y por todos los niños del mundo.
Eso si deje de rezar de rodillas, ahora me parezco una viejita hablando sola o bien pasando frente a la vitrina donde la tengo a mirarla y pedir en mis pensamientos, tuve que bajarla a la planta baja para tenerla cerca cuando me despierto tempranito.

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