Sobre este blog

Diego es un bebe que, como muchos, tiene un Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado. La tasa de nacimientos con este tipo de diagnóstico se dice ha crecido exponencialmente en los ultimos años, sobre todo en el estado Bolivar, Venezuela.

En este blog compartimos sus avances, sus logros, cómo ha influido en la vida de nosotros sus padres, familiares y amigos.

Esperamos llegar al corazón de cada uno de nuestros visitantes para crear conciencia sobre la necesidad de respetar los derechos de los que son diferentes y en colaborar para hacer mas corto el camino hacia su integración a una sociedad que brinde oportunidades a todos.

jueves, 10 de junio de 2010

¿Líder o Tirano?


Nuestro perro Spike, un Bulldog Ingles de casi 35 kilogramos y mas conocido como El Gordo, desde que llego a casa hace 6 años, elaboro su estructura organizativa de la manada, nadie se lo enseño, el lo dedujo solo:

Arnaldo a la cabeza,
Spike en segundo lugar y
Yo soy la última

Spike tiene claro que si Arnaldo no esta presente… él asume el mando.

Cuando Diego iba a nacer, preocupados por los posibles celos de nuestra mascota, investigamos en foros especializados en perros y usamos una de las estrategias que nos recomendaron:

Comprar un muñeco bebe querido, envolverlo en una manta del futuro bebe y que el Gordo se fuera acostumbrando a la presencia del nuevo integrante de la familia, también nos recomendaron dejarle escuchar el sonido de un bebe llorando para que no se estresara cuando escuchara el llanto del bebe.

Cuando llego el bebé, el Gordo hizo una modificación a al jerarquía de la manada: Creo que añadió al bebé como lo que se vería como un staff en su estructura organizativa, evidentemente estaba por debajo del Gordo y por encima de mi (mi sitio al final es invariable hasta ahora) y declaró que es un cachorro que no representa peligro de mando para él, sino que debe ser cuidado.

El Gordo dejo de dormir echado frente a nuestra puerta del cuarto y comenzó a dormir frente a la puerta del cuarto del bebé, y bueno ya saben como se comporta el Gordo con Diego: Le deja hacer lo que quiera, que se le monte encima, que le quite los juguetes y hasta que le saque el plato con su comida.

Alguna sabiduría natural tiene este animalito para comprender todo esto.

Estuve pensando en ello porque me fije que los niños pequeños también saben determinar quien es la figura de autoridad, y a quien pueden mangonear y a quien no.

Hasta ahora yo había visto como Diego sabe a quien puede hacerle una escena dramática y cuando tiene posibilidades de obtener beneficios, lo que no le había visto hacer era “aprovecharse” de su supuesta “superioridad”. Me he quedado un poco sorprendida y en shock viendo a mi dulce angelito convertirse en un pequeño y autoritario tirano con otro niño y para mas choque: ¡Otro niño con discapacidad!.

Verán, en la sala de espera del centro de terapias al cual asiste Diego, hay una pequeña mesa con varios botes de colores, sacapuntas y con un montón de plantillas de diversas formas para que los chicos se entretengan coloreando.

Diego tiene días que declara como suyo esa mesa y su contenido, eso si el sabe medir cuando no puede imponer su voluntad:

En esta ocasión primero habían dos chicos en la mesa: Un niño con algún tipo de trastorno del lenguaje y una niña con algunos signos que me hacían pensar en un TGD pues iba de puntillas todo el tiempo pero tenia un excelente lenguaje verbal, eran chicos grandes, entre 8 y 12 años.

Se notaba que Diego les respetaba, daba toda la vuelta para no tropezarles en la mesa, nada de reclamarle las sillas o las crayolas, le fue a recoger y entregarle el bolso a la niña que lo había dejado en el piso y eso es inadmisible en el orden de Diego, entre otros detalles de consideración y amabilidad.

Al poco rato llego un nuevo chico de hermosos ojos verdes, también de unos 8 años de edad promedio, este chico presentaba conductas estereotipadas y muy ensimismado, su padre logró sentarle en una de las sillitas y le incentivo a colorear.

Diego le observo y en cuanto el chico tomo una plantilla y una crayola, Diego se levanto de su asiento vino junto al chico, le decía una jeringonza donde solo se le entendía NO, NO, NO y le arrebato la plantilla y le grito NOO y luego le arrebato el crayón le volvió a increpar y fue a colocar todo en los botes donde se guardan.

El chiquillo no daba muestras de reaccionar ante semejante atropello, ignoro al pequeño tirano que le llegaba a la cintura y siguió jugando con sus manos.

Les juro que me quede de una pieza por unos instantes, sentí una vergüenza, las orejas encendidas y no me atrevía a ver a la cara al padre del niño.

Fui hasta el lugar donde estaba Diego y mirándole fijamente le hable para que corrigiera su actitud, Diego me respondía un montón de cosas en su lenguaje, se señalaba el pecho en su gesto de “mío” y me miraba molesto.

Diego hizo lo mismo unas 3 veces mas, cada vez que el niño intentaba tomar los colores, ayyy tuve que regañar a Diego, y hacerle devolver la plantilla la niño y disculparse, pero tampoco fue buena idea, porque el niño no registraba la disculpa, no acepto la plantilla y nos ignoro, me sentía fatal, que situación tan incomoda, me sentí como embarrando en lugar de limpiar, ustedes pensaran en que Diego esta en la época del egocentrismo o como quieran llamarle pero este enano daba la impresión de sentirse superior al otro niño y yo me sentía horrible, no hacia nada parecido con los demás chicos, solo con el niño que necesitaba mas apoyo.

Diego se tiro al piso molesto y yo le ignore, me miraba con el ceño fruncido y con su mirada de: Mama te quiero desintegrar; pero yo le sostuve la mirada y me mantuve impertérrita para que le quedara claro que no iba a admitir su conducta.

Cuando el terapista hizo su llamado al grupo de niños en donde Diego concurre, sentí que me salvo la campana:


O de un berrinche o de sufrir una metamorfosis y quedar convertida en cucaracha, porque así me sentía cuando veía el rostro con signos de cansancio de ese papá luchador que lleva a su pequeño a las terapias.

9 comentarios:

Programa de Desarrollo Psicosocial dijo...

Jaja como una cucaracha, si así nos sentimos a veces ante la mirada de quién nos recrimina nuestro proceder,que por cierto el tuyo estuvo muy acertado. Siempre se deben sostener los límites o pautas una vez planteados; eso lo tranquilizará y aliviará aunque no esté de acuerdo. Un abrazo. Carmen

Marina dijo...

Me imagino cómo te debés haber sentido, pero son chicos, y hacen esas cosas. Hace cosa de un año, más o menos, estábamos en Misa, y un chico se acercó a Constantino y le empezó a pegar con un autito en la cabeza, repetidas veces, y Constantino no reaccionaba a nada, no hacía nada. Yo no supe qué hacer, y los padres del otro chiquito retaron a su hijo y nos pidieron discuplas a nosotros, que en ese momento estábamos tan sorprendidos como todos lo que habían presenciado esa travesura. Porque son travesuras, en las que algunos chicos se defienden y otros no, pero nada más.
Tenés razón, cuando se sienten con poder, son fatales!
Besotes y gracias, ya sabés x qué!

Rosio dijo...

Creo que no es tan fácil ponernos en el lugar del otro (del más débil) porque muchas veces nuestros hijos pasan por circunstancias similares con los llamados niños regulares.
Pero en el caso del niño de 8 años, definitivamente es una actitud propia de la edad de Diego y seguramente el papá lo entendio así.
Cariños,
Rosio

Betzabe dijo...

Pues Marina fue muy incomodo, Diego de chiquitin paso un tiempo en que si le quitaban un juguete no reaccionaba simplemente iba a buscar otro, luego una época en que si le quitabas algo chillaba como ambulancia… pero de alli a ir a arrebatarle las cosas a ese chico muchooo mas grande que el Uff

Por un lado temía que le diera un empujon y lo enviara al otro lado de la sala y por el otro sabia que tenia que hacerle corregir su actitud, por suerte no paso a mayores, a mayor berrinche

Betzabe dijo...

Uy si Carmen como una cucaracha por alla por el piso, con este muchacho sentado al piso retándome con su mirada y si le dejo hasta empuja al otro niño no tengo dudas, no queria que tocara “sus” plantillas.

Graciela dijo...

Betza decirte que los perros son muy inteligentes emocionalmente, está de más.
Como trabajaba no me decidía tenerlo en la casa, solo sufriría.

Hasta que apareció Lola en el jardín de 1 mes, mis hijas tenían 12 y 14.

Mi ahijada mayor ha tenido a su bebe Bautista, Lola, Celeste y Paquita -tres perritas de la calle- entendieron perfectamente el nacimiento y lo cuidan :)

Con respecto a lo sucedido, solo ha sido algo de niños, Diego no ha querido hacerle daño.
Tal vez lo ha sentido como un intruso, en su mesita de trabajo?

No creo lo repita Cucaracha madre :)

Besos

Ricard dijo...

Hola Betza,

Es muy raro que un perro adopte una actitud reacia hacia un bebe recien llegado, no obstante, hay que tener un poco de vista para que el animal no se sienta desplazado con el riesgo de un atasque de celos. Me parecio muy acertada la tactica adoptada.
Comprendo que algunas actitudes de los pequeños nos producen situaciones bochornosas, pero los niños son niños y todos los padres han pasado por eso.
Simplenmente "Los niños son niños".
Un abrzo muy fuerte.
Ricard

sandra dijo...

HOLA BETZA, UNA PREGUNTITA Y PERDONA MI IGNORANCIA, QUE PASA CUANDO UNA NIÑA CAMINA EN PUNTAS... NO ENTENDI ESA PARTE, Y TE ENTIENDO CUANDO DICES QUE UNO SE SIENTE COMO CUCARACHA O TRAGAME TIERRA,,, NO SABES CUANTAS VECES ME HA PASADO, UN ABRAZO

bego dijo...

Hola betzabe,yo creo que todos nos hemos sentidos en algun momento como tu has descrito, pero eso es una etapa de todos los niños. Pensamos que los nuestros por llevar la carga que llevan quizas tienen una sensibilizacion mas grande y en algunos casos si pero en la mayoria no. No llevan etiquetas y les cuesta a los adultos identificarlos como no les va a costar a nuestros pequeños. No le regañes, intenta explicarle fuera de contexto, el solo estaba marcando su terreno y no se habia dado cuenta.
Tu postura es la correcta, los limites nunca estan de mas, un beso y animo.

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