Sobre este blog

Diego es un bebe que, como muchos, tiene un Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado. La tasa de nacimientos con este tipo de diagnóstico se dice ha crecido exponencialmente en los ultimos años, sobre todo en el estado Bolivar, Venezuela.

En este blog compartimos sus avances, sus logros, cómo ha influido en la vida de nosotros sus padres, familiares y amigos.

Esperamos llegar al corazón de cada uno de nuestros visitantes para crear conciencia sobre la necesidad de respetar los derechos de los que son diferentes y en colaborar para hacer mas corto el camino hacia su integración a una sociedad que brinde oportunidades a todos.

lunes, 2 de agosto de 2010

La Faraona


Voy caminando hacia la salida de mi trabajo, desde lejos diviso a la mujer con discapacidad física, se encuentra justo frente a la parada del transporte, no puedo evitar que su situación me indigne, siento una mezcla de rabia y frustración.


Esta esperando un vehiculo que le transporte a su destino pero la calzada no tiene rampa y por eso su silla de ruedas no puede acceder a la parada, se encuentra en plena calle, los vehículos deben moverse un poco al otro carril para esquivarla, y ni hablar de las maniobras que deben hacer los vehículos que se estacionan para subir personas en la parada.

La mujer constantemente esta moviendo su silla para que “no estorbe” a los vehículos, el sol inclemente la irradia por completo, el techo de la parada esta a escasos 20 centímetros pero ella no puede acceder y resguardarse, el bronceado de su piel es inevitable aunque hermoso.

Me gustaría preguntarle si desea que le ayude a subir a la calzada, pero no se si desea que "me entrometa", tampoco se si sabría maniobrar la silla de ruedas, ¿Y si la tumbo?, ¿Y si luego no hay nadie para ayudarla a bajar cuando lo necesite?

Cuando paso a su lado, me habla:

Mi amor, ¿me puedes dar 1 bolívar para completar para el taxi?

Saco el billete y se lo extiendo, me da las gracias y varias Bendiciones.

Aun así, no me atrevo a hablarle sobre mi inquietud de verla en la calle, me falta algo y no se que es.

Me quedo cerca como si quisiera apoyarla de alguna forma con mi presencia y la observo en silencio…

Su cara es morena de un color espectacular, sus ojos grandes brillan y noto que los lleva delineados de Azul Rey, me hace recordar al maquillaje de las mujeres del antiguo Egipto, parece una Faraona con su melena negra y brillante, que también se nota arreglada, allí esta bajo el sol, sorteando vehículos que pasan o se estacionan…con sus ojos grandes, almendrados, negros infinitos y profusamente delineados.

La gente pasa a un lado, la esquiva, se montan en sus carros, nadie dice nada sobre el peligro que corre en plena calle, me parece todo tan absurdo, es como si hubiera un silencio cómplice de todos “para no meterse en problemas”.

La Faraona me sonríe majestuosa y como si fuéramos las mejores amigas, dice con un tono fresco, alto, -casi hablando para todos- y señalando su colorida franela con la Bandera Nacional, que se ha vuelto una clara señal de protesta en nuestro país:
“Vengo del tribunal con los trabajadores, fui a reclamar porque no me han pagado, yo soy accionista clase B de esta compañía y aquí se esta produciendo y entonces ¿Por qué no me pagan? Aquí están sacando el material que producen y lo venden por fuera y se lo embolsillan. Ayer fui a una sala Web y le envié una carta así de grande al Presidente Chávez pidiéndole que venga y ponga solución a este desastre”.

“Yo vine a hablar hoy con el Presidente de esta compañía pero me dijo su secretaria que esta de viaje. No me importa, mañana vuelvo, a las 6:00 AM estaré aquí a reclamar lo que es mío.”

Entonces me animo a preguntar: ¿Usted trabajaba aquí?- es la primera vez que le veo bajar la mirada para contestarme:

“Yo no, mi mama…yo heredé su acciones por eso vengo a reclamar, yo no me he muerto de hambre porque una empresa privada me da el mercado, pero el apartamento se me esta cayendo..."

Siento una punzada de dolor al pensar en esa madre que quiso dejar a su hija una protección, dejándole en herencia las acciones de una compañía en otros tiempos rentable, ahora…

La mujer continúa:

“Los trabajadores que estaban en el tribunal me dijeron que si me quería venir con ellos en el autobús -sonríe y se nota que la oferta le agrado- pero yo le dije que tengo que andar en taxi por la silla. Los autobuses de la compañía no están adecuados...estoy esperando un taxi, pero nada que pasan, quizás pida una cola”

A los pocos minutos se detuvo una camioneta, manejada por un señor bastante mayor que accedió a llevarla. Un señor mayor, una mujer con discapacidad física, una camioneta altísima, un par de mujeres en la parada y un chico súper delgadito…

De pronto la situación se torno extraña, no se si incomoda, se avizoraban dificultades, y era como si nadie quisiera ser testigo. Habría querido tener una varita mágica porque no quería que ella la pasara mal. El chico se veía perdido, no sabia ni donde poner sus manos, creo que nadie sabia que hacer. El cable a tierra fue la voz líder de la Faraona:

“…Primero pon mi bolsa allá… no puedo pararme, tiene que ser cargada…”. El chico la levanto y la subió al empinado asiento de la camioneta todo terreno con un enorme esfuerzo.

De inmediato se escucho la voz al mando:

“…Ahora sube la silla atrás... ¡Adiós! me voy pero mañana regreso, a las 6:00 de la mañana estaré aquí...  amarra bien la silla que se me puede caer... ¡Dios les pague mis lindos!... allá cualquiera me ayudara a bajar…”

Y partieron…

Quizás no éramos los mas indicados para ayudar, pero fuimos los que estábamos y los que deseábamos hacerlo, y así como fue un milagro que aquel chico pudiera con la demanda física, así quisiera que se hiciera el milagro y todos entendieran que las personas con discapacidad tiene derecho a una ciudad accesible, que tienen derecho a movilizarse libremente, que tiene derecho a un trabajo, a una vida digna, a una vida feliz.

Me quede pensando en lo valiente de esta mujer, al salir cada mañana de su casa a velar por su futuro, por tener esa sonrisa, esas ganas de arreglarse, por tener esa voz cantante, muchos empleadores se beneficiarían de su energía, de su ingenio, de su tenacidad, pero no lo saben o no lo quieren saber…

Me quede pensando que no debería ser cosa de valientes salir a la calle solo porque tienes una discapacidad física…creo que todos nos beneficiaríamos con una sociedad inclusiva, quizás yo entre las primeras, dejaría de sentir la aprehensión de hacer una simple pregunta:

¿Necesita ayuda para subir a la calzada?

7 comentarios:

Marina dijo...

A veces es muy dificil, a mi también me da miedo meter la pata, hacer algo que no se debe. En fin, te aseguro que Constantino me ha enseñado muchísimo, tanto que de a poco voy perdiendo miedo a la gente, a toda.
Muchos besos

Graciela dijo...

Qué lindo has descripto la situación Betza :)

Seguramente la 'faraona' podría estar trabajando, con ese empuje!

Sabes, me leo los ofracimientos de trabajo en el diario, incluye 'buena presencia'...me preguntaba con todos los kilos que tengo encima, puedo presentarme?
Los conocimientos, los años de trabajo no valen?
Entonces mientras iba leyendo me pregunté ¿qué significa tener buena presencia?

Abrazos mi tierna :)

Programa de Desarrollo Psicosocial dijo...

Muy bonito tu relato Betza, efectivamente si bien no tendría que ser así,se necesita mucha valentía para salir actualmente a afrontar diariamente los retos en la calle si tenemos alguna discapacidad. Vivimos en una sociedad que dista mucho de ser inclusiva. A tod@s en vez de facilitarnos la vida nos complican y no me refiero solo a barreras arquitectónicas.El trato personal no es inclusivo. Personas de edad u obesas también sufren mucho, se debe caminar mucho para hacer gestiones, no existe donde sentarse a descansar en algunos locales,escaleras por doquier,los baños un horror, en fin! Abrazos, Carmen

Ricard dijo...

Hola Betza.
Menuda situacion mas incomoda. No sabes si ayudar, si no hacerlo y el caso es que te sientes mal en ambas situaciones.
Me ha gustado mucho tu manera de relatar la situacion y me has tenido intrigado durante toda la lectura.
Hay muchas injusticias que tienen solucion. El problema es que algunos creen que la solucion es una injusticia.
Besos corazon.
Ricard

Radzi dijo...

Hola Betza, al igual que tu me llamo la atención esta señora a la salida del trabajo,la vi en la mañana y al mediodia, ella trabaja en las entradas de Koma vendiendo pañitos de cocina, y la he visto muchas veces cerca de mi casa (vive por alli) pidiendo cola hasta este mercado. Comparto contigo tanto la situación dificil de querer ayudar y no saber como? a veces el deseo no es suficiente falta algo más y también me da indignación de que aún suceda cosas como esta en nuestro pais.

VIVI dijo...

HOLA PRECIOSA QUE BELLA HISTORIA Y QUE LECCION HE QUE SI A UNO LE DUELE UN PIE NO CAMINA!! BUENO PUES YA VES ELLA CON TODOS LOS ESCOLLOS QUE LE PONE LA VIDA!!, CON LA POCA MISERICORDIA DE LA GENTE , CON NO TENER SITIOS APTOS COMO PARA PROTEGERSE DE LOS VEHICULOS AHI ESTÁ LUCHANDO "POR SU DIGNIDAD" QUE BELLA HISTORIA.. ASI LUCHARAN NUESTROS HIJOS SI MÁS ADELANTE NO PUEDEN CON ESTA SOCIEDAD.. ES UN EJEMPLO PARA QUE VEAS QUE SIEMPRE SE PUEDE!!! MUCHOS BESITOS Y BENDICIONES PARA USTEDES!!

Maria Benitez Yrigoy dijo...

Qué bien que escribís, Betzabé! y describís!pasa que la gente,-no todos/as-sólo si se encuentran "de este lado de la barrera" entienden.Y COMPRENDEN. Me pasó una vez q acompañé a una Sra-en silla de ruedas-al Hosptal No podia conseguir un taxi. Me"avivé" y me paré sola en la cola, la dejé a ella en la verede, cerca.Subí y le dije:ahí está mi tía(?!¿?) pare, pra levantarla. El Taxista me miró con cara de...y me dijo que le rompía la carrocería, y que se yo qué más. Pero, viajamos.Entre los dos, la subimos"En la gran ciudad, hormigueante alguien acabará por ayudarlos" . La Sra esa no era como La Faraona.

Entradas populares

Se ha producido un error en este gadget.