Hace un tiempo estuve conversando con una persona muy cercana sobre la discapacidad, a esa persona se le hacía imposible asociar a Diego a una discapacidad y mucho menos con la clasificación Discapacidad Intelectual, yo tampoco lo tenia del todo asumido, sabía que se trataba de Discapacidad Intelectual, pero en ese tiempo tenía demasiados conceptos preconcebidos de la discapacidad, como lamentablemente le pasa a muchos, que estamos ajenos a este mundo y nos descubrimos aterrizando en él de golpe y porrazo.
Recuerdo que le estaba “explicando” a esa persona, en que parte de la discapacidad estábamos “ubicados”, y dije :
Existe Discapacidad física, Discapacidad sensorial, Discapacidad Intelectual…
El Autismo y los Trastornos del desarrollo están categorizados como Discapacidad intelectual… y la discapacidad intelectual esta en el fondo de la pirámide de la discapacidad…
Así lo llegue a ver yo, una pirámide con escaños, supongo que jerárquicos, ¿De dónde saque esa lamentable idea?, ahhh bueno eso no lo aprendí en los libros, no, eso lo aprendí de la práctica, del lenguaje corporal, del mensaje entre líneas, de algunos actores, de gente, que como ahora se, aun no comprendían del todo a la discapacidad, aun veían diagnósticos y etiquetas, aun los condicionaba las clasificaciones descritas en los libros y no podian ver a las personas antes que los síndromes, personas antes que diagnósticos.
Había tenido unas pocas experiencias en el mundo de la discapacidad y comprendí rápidamente como se manejaban algunas cosas, pronto empecé a escuchar chistes de personas con discapacidad física que se jactan de su condición psíquica ante individuos con déficit cognitivo, por ende de la discapacidad intelectual.
Fuente:http://www.juanelo.cl/2009/11/juanelo-1094/
Luego me fije como casi todos se apresuraban a explicar –sin que nadie se los pidiera-que los diagnósticos de sus hijos eran leves, o bien eran de leves a moderados, a pesar de que podía ver individuos con compromisos importantes, nadie hablaba de casos severos, esa palabra no se decía, salvo para hablar de personas recuperadas del autismo.
Cuando mencionaban la etiqueta severo, lo hacían con mucha precaución que parecía evitar molestar o herir susceptibilidades, con un tono de voz un poco más bajo, en privado o de forma confidencial…
no vayas a decir que yo te dije…
- ¿Viste como esta fulanito?, ese chico tenía autismo severo y míralo ahora que usa la intervención biomédica…
- Disculpa…¿ y como esta?, es que yo no tengo mucha experiencia- atinaba a preguntar-.
- ¿Tu has visto alguna vez a alguien con Autismo severo?
- Eh… no, nunca, he leído pero…
- Bueno una persona con Autismo severo es como un salvaje…
Entonces aquel tono de voz y aquellas palabras dichas casi clandestinamente, me hicieron comprender la norma no escrita… de Autismo severo no se habla…
También con el mismo tono confidencial escuche otras muchas expresiones:
- Es claro que tiene un importante compromiso cognitivo…
- Para mi zutanito no tiene autismo tiene retardo mental…
Comprendí, seguí la “idea … del retardo mental , del autismo severo, no se explaya uno en detalles, se hace como si no fuera gran cosa… se minimiza hasta casi hacerlo “leve”. Tampoco creo que sea necesario los detalles, pero se empezaba a sentir como un tema tabú.
Fui experimentando una supuesta realidad sobre la discapacidad intelectual bastante dura, asi se fueron formando en mi mente esa especie de posicionamiento, basada en la funcionalidad del individuo. Por esta línea se puede ir cayendo poco a poco en una visión muy negativa de la discapacidad intelectual y del Autismo, clasificaciones como peldaños de una absurda escalera.
Una visión tan dura de la discapacidad intelectual, parece una manta pesada que te cubre y que te agobia, donde todo se ve negro, todo se ve difícil, donde las miradas traspasan una angustia, un dolor, un cansancio que no puedes soportar por mucho tiempo, un enfoque tan negativo no ayuda a nadie y no permite que te pares de ninguno de los lados porque tarde o temprano deja escapar los gritos de ese silencio:
¿Qué sabes tu discapacidad intelectual?...
¿Qué sabes tu realmente de Autismo?...
Qué cómodo es para ti decir que hay que llevar un equilibrio…
Que fácil ves eso de no radicalizar las opciones…claro como tu lo tienes fácil…
Y hasta llegue a escuchar insinuaciones como... bueno siempre hay errores
en algunos diagnosticos...
La visión dura del Autismo no hace mas que separar, en lugar de incluir, hay una enorme verdad y es que “
no hay dos niños iguales”, de alli se debe uno afianzar, de otra forma se crea una forma de
discriminar ya sea
"por lo dificil que lo ves" o
"por lo facil que lo tienes".
Por eso me identifique mucho con la visión positiva y sin etiquetas que nos brindo
Maite en su
Video Las Dos Caras del Autismo, porque allí reflejan las ganas de vivir positivamente, allí se muestra que mas que discapacidad somos familias que conviven con los trastornos del desarrollo, allí no hay distingos, ni peldaños, ni niveles, allí los grados se sustituyen por sonrisas, por ganas trabajar, allí se reconoce que hay momentos difíciles pero que tienes la opción de vivirlos en positivo.
Considero necesario de mi parte rechazar,
las acusaciones que se han hecho sobre este video, porque no solo Maite y Julen estan en la mira, todos los que participamos, somos acusados de fingir o de mostrar una parcialidad, en ese video esta mi bebe mágico mostrando su genuina y maravillosa sonrisa, donde aparecemos compartiendo nuestra realidad con el mundo, que es tan válida como cualquier otra.
Nadie pretende esconder realidades duras y mucho menos discriminar a

una parte del Autismo, todo lo contrario, es un grito de alegría para decir ¡cabemos todos!, ¡es posible!.
Es cierto se enfrentan muchas dificultades en el mundo de la discapacidad, no importa el diagnostico que tengas, pero más que las dificultades lo importante es como las afrontas, y más que enfrentarlas se trata de como las vives, ahora comprendo que no se trata de una lucha, se trata de una vida para vivirla, de momentos tristes para llorar, pero de momentos alegres y felices para sonreír, a mi me da la cuenta positiva porque yo quiero que sea positiva, porque yo meto en mi cuenta para el balance cada micro pasos, cada mini avance, o bien cada segundo de tranquilidad.
Esta cuenta me da en positivo porque yo no vivo de la etiqueta, yo veo al individuo antes que al nivel de funcionalidad, porque todos tienen un espacio, porque los niveles de severidad no le sirven ni a los terapistas, al final del día tienen que evaluar cada individualidad si quieren hacer un buen trabajo.
¿Por qué las familias tendríamos que discriminar a los que tienen más dificultades o a los que tienen menos compromisos?
¿Cómo reclamas que no te integran si tú mismo creas una muralla de dolor a tu alrededor?
Todos pasamos en menor o mayor medida por esas etapas, todos podemos superarlas y continuar el camino o bien quedarnos con esos cristales que te hacen ver todo tan cuesta arriba, si, si es un camino empinado, ¿Cómo lo subirás? ¿Mirando solo los obstáculos o visualizando la ansiada meta?
Una mamá escribió “la actitud ante las dificultades es una elección” y yo estoy totalmente de acuerdo, cada quien puede elegir si pasara la vida sumergido en un enfoque de angustia, dolor y lastima o más bien optara por comprender, que existen momentos difíciles y momentos para recuperar la sonrisa.
Yo elijo el enfoque positivo, yo elijo reirme de mi misma y de las dificultades, aunque en ocasiones las lagrimas me ganen...
¿y tu?