Sobre este blog

Diego es un bebe que, como muchos, tiene un Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado. La tasa de nacimientos con este tipo de diagnóstico se dice ha crecido exponencialmente en los ultimos años, sobre todo en el estado Bolivar, Venezuela.

En este blog compartimos sus avances, sus logros, cómo ha influido en la vida de nosotros sus padres, familiares y amigos.

Esperamos llegar al corazón de cada uno de nuestros visitantes para crear conciencia sobre la necesidad de respetar los derechos de los que son diferentes y en colaborar para hacer mas corto el camino hacia su integración a una sociedad que brinde oportunidades a todos.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Sobre interacción social y juegos



Situaciones que pueden dar una idea de los exitos, retos y dificultades de Diego en la interacción social con sus iguales:

  •  Están dos niños jugando en ese corredor público, una niña de unos 7 años y un niñito de unos 3 ó 4 años, corren de un lado a otro del pasillo, Diego me pide permiso para acercarse a jugar, yo le animo diciéndole que está bien, que vaya a jugar con “sus amiguitos” aun sabiendo que es la primera vez que los vemos; Diego se acerca saludando con su manito, cuando está al alcance del niñito… éste le pega un golpe con su puño en la barbilla sin mediar palabras y sin ningún tipo de provocación por parte de Diego. No es muy fuerte pero el mensaje para Diego es muy claro. La madre del niño le grita diciendo que no debe hacerlo y que juegue con el niño (Diego), el niño no se disculpa, pero ya no intenta pegarle a mi hijo, los otros niños siguen en su juego de correr hasta el otro lado del pasillo. Diego me mira quiere jugar, no sabe si “perdonarlo” o si debe volver junto a mí. Trago la amarga saliva, me apretó el cinturón y le digo a Diego: No quiso hacerlo hijo, su mama ya le explico, ¡Corre nene, corre con ellos! Y la carita de mi hijo se ilumina y corre a toda la velocidad que su capacidad motora le permite, nunca logra alcanzarlos, y los niños le adelantan mucho, Diego en poco tiempo se da cuenta de que no necesita llegar al final sino que se devuelve a medio camino para poder estar a la par de los niños que ya vienen de regreso. Diego juega junto a los dos niños pero no con los niños, porque estos no le incluyen, a pesar de los gritos que da la otra mujer: ¡Esperen al niño!
    ·         El otro niño tiene 4 años, el mismo lo explico, le mostro a Diego un reloj del personaje Ben10 que le regalon en su reciente fiesta de cumpleaños, Diego lo mira y quiere que se lo preste, mas se expresa de forma no verbal y yo debo intervenir como interprete, Diego toma el reloj y trata de halarlo un poco luego se toca el pecho, es su forma de decir yo lo quiero y el otro niño quita la mano rápidamente, teme que le quiten su reloj. Le explico al niño que Diego no quiere quitárselo que solo quiere mirarlo de cerca y les sugiero a los dos jugar. Diego de inmediato inicia su juego favorito de turno: Pelear como Power Rangers Samurai, Diego entiende que no se debe lastimar a las otras personas por lo que su espada y sus golpes ficticios nunca llegan a tocar al otro niño, que entiende las señas y comienzan a jugar. Diego balbucea palabras en su juego pero nada es comprensible y yo interpreto lo que es imprescindible. Otro niño se acerca a observar, es más grande, quizás tenga 10 u 11 años. Escucha la “conversación” de los pequeños, mira fijamente a Diego y de pronto comienza a hacer muecas y a emitir sonidos en tono de burla. Me congelo un poco, volteo a mirar a mi esposo y cuando me dispongo a intervenir la madre del chico mayor le llama la atención y éste detiene su burla y se aleja. Los pequeños siguen jugando, parecen ajenos a lo ocurrido, y muy divertidos! Ya han cambiado de juego y siguen disfrutando, creo que ahora son piratas!!!
    ·         Diego está emocionado, en esa gran tienda se ha encontrado con un juego de mesa y sillas de power rangers y de inmediato se sentó en una de las sillitas. Otro niño también se sienta en una de las sillitas y Diego comienza a interactuar comentado el diseño que observa en la mesa: “…mira el power ranger azul, el amarillo, aquí está el verde…” sus palabras no se comprenden, el otro niño se queda en ascuas, hasta que dice ¡No entiendo nada! Y se levanta y se va.
    ·         “Diego al principio hacia cosas malas, le pegaba a unos niños y derrumbaba los castillos (torres de tacos), bueno… aun derrumba los castillos, pero el comparte… y eso es bueno” dice la compañerita de 4 años de edad, sentada junto a Diego y saboreando un sorbo del helado de mi hijo, que le pide de cuando en cuando y que Diego sin ningún remilgo le pasa para que coma.
    ·         Los niños corren por el parque tirándose el frisbee, algunos logran atraparlo otros se empujan para arrebatárselo, Diego corre de un lado a otro tras los niños diciendo ioooo, iooo (yo) y señalándose el pecho, es obvio que quiere un turno para coger el disco aunque no sabe hacerlo volar por los aires y no logra interceptarlo. Llega el momento en que se cansa de ir detrás y toma una rama de un árbol y decide jugar solo, al rato uno de los niños se le acerca, consiguen otra ramita ¿y a que juegan? A las espadas ninjas, el tema del momento de Diego.
    ·         Vamos con Diego caminando por un centro comercial, estamos muy cerca de Halloween y hay muchos niños disfrazados, un pequeño hombre araña viene caminando hacia nosotros, Diego esta encantado mirando el disfraz y muy sonreído, cuando están frente a frente Diego agita su manito saludando y dice oaaaa (Hola) por lo bajito, el simpatico hombre araña saca un caramelo de su bolsa de dulces y se lo ofrece a Diego, que lo toma encantado, ambas familias seguimos caminando, pero Diego de cuando en cuando voltea a ver a donde se ha ido el hombre araña, cuando conseguimos una mesa, Diego me pide ir a jugar con el hombre araña, le digo que ya se fue con sus papas pero Diego insiste en que quiere ir a buscarlo, acompaña su petición con un "estoy triste quiero buscar a l hombre araña" y le digo que puede ir a buscarlo pero sin alejarse. observo como Diego da varias vueltas, hasta que regresa emocionado diciendo que el hombre araña esta allá lejos y pide permiso para ir. Le digo que ya se fue pero su insistencia es tal que me levanto para acompañarlo… y en efecto en una mesa retirada esta el hombre araña con sus papas. Decido hablar con la familia y le explico que Diego está buscando al hombre araña, la mama le pide a su niño darle otro caramelo a Diego y yo digo que no lo busca por el dulce sino porque quiere jugar con él, así que nos movemos hacia una pequeña tarima donde los niños comienzan a jugar, se une otro niño y Diego viene a decirle nooo, nooo y a echarlo! Le explico a Diego que también puede jugar con el otro niño y acepta aunque es claro que desea toda la atención del hombre araña, pero llegan unas niñas con varios globos y comienzan a jugar todos juntos lanzándose los globos y tratando de mantenerlos en el aire, Diego corre de un lado a otro persiguiendo el globo que en muy pocas ocasiones atina a lanzar, se que preferiría otro tipo de juegos pero su alegria de estar con otros niños es tan grande que no le importa seguir y se queja cuando debemos irnos.  
    ·         Estamos sentados en una sala de espera, Diego ve a 3 niñas corriendo por los alrededores jugando a atraparse, se levanta y me pide permiso para ir diciendo "yo quiero" gestualmente le digo que esta bien que vaya y va a contento a unirse a las niñas, ellas pronto se dan cuenta de que Diego por mas que lo intenta no puede alcanzarlas y mucho menos llegar en primer lugar, así es como terminan asignándole el rol de “atrapador vitalicio” y mi niño feliz corre y corre divertidísimo tratando de cogerlas. Cuando debemos marcharnos Diego se queja con pucheros de todo tipo!!!

2 comentarios:

Rosio dijo...

Tantos retos que tienen nuestros hijos día a día, realmente son unos campeones. Dieguito con lo pillin que es, siempre sale bien librado.
Besitos al campeón
Cariños,
Rosio

Betzabe dijo...

Efectivamente son muchos los retos que enfrenta la familia completa diariamente, y es un gran esfuerzo el que se amerita para mantener el equilibrio entre proteger al niño y dejarle explorar y desarrollar sus capacidades. Un abrazo Rosio!

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